Eso
Texto por Hernán González.
Mi tío es inmortal. Al fin lo logró. Con ayuda de la legislación no hay Dios que lo pueda matar. Está inconciente y sigue vivo sólo porque está conectado a una máquina. Antes de eso, vivió diez años con un marcapasos y su corazón trabajando a un veinte por ciento de su capacidad. Diez años antes, tuvo un infarto, lo dieron por muerto y sobrevivió. Veinte años antes ingresó a alcohólicos anónimos después de veinticinco años de olvidarse de la sobriedad. Treinta años antes se le cayó un tronco en la cabeza y sólo tuvo un rasguño. Como me gustaría que su familia no estuviera triste pero presumo que es inútil convencerlos de lo contrario. Mi tío contaba chistes malísimos pero te cagabas de la risa porque sus carcajadas empezaban antes de terminar de contar los chistes y te contagiaban. El otro día estaba sentado tomando un cortado y pasó un hombre de unos cincuenta años en bermuda. Me puse a llorar. Hacía mucho calor. ¿Alguien me puede decir que carajo tiene que ver un gordo chivado con mi tío inmortal?





























